mardi 16 juin 2009

DEMOLICIÓN EN MOVIMIENTO (reloaded 1)

Imagen Pedro Herrera


K OZ Editorial


anuncia el lanzamiento
de la antología poética AHÍ LOS VIDRIOS
del poeta y gestor cultural



ALFREDO PÉREZ BERMÚDEZ

Sala Benjamín Carrión de la Casa de la Cultura Ecuatoriana

Miércoles 17 de junio de 2009

19 horas
Intervendrán en la presentación, los escritores
Wilo Ruales Wallka y Pablo Yépez Maldonado

Más en

http://lakbzuhela.blogspot.com/


Ahí los vidrios: k Oz editorial, 2009

vendredi 12 juin 2009

SOLIDARIDAD ANDINO AMERICANA

El inefable y genocida Galán García

Y QUÉ DICE DON PANTALEÓN
DEL GENOCIDIO EN EL PERÚ AMAZÓNICO?

Mario Vargas Llosa

SOLIDARIDAD ANTE LA MASACRE
de los pueblos amazónicos
DESDE KITO!

Manifiesto de intelectuales y escritores peruanos en

mercredi 10 juin 2009

DEMOLICIÓN EN MOVIMIENTO

EN ESTE SOLSTICIO DE JUNIO...


Imagen Pedro Herrera Ordóñez

RUPAY PAJTA

O INTY RAYMI ANDINO


MOVIMIENTO DEMOLICIÓN DE ECUADOR
ANUNCIA
SU SEGUNDA

ESPIRAL DE PUBLICACIONES

ESPERALAS YA!

vendredi 5 juin 2009

MAYO 2009 : MES DE HUGO MAYO 3

Imágenes del pintor vanguardista ecuatoriano Galo Galecio


La metálica y luminosa...[1]

Por Freddy Ayala Plazarte


La poesía debe ser la derrota del intelecto
André Breton
Por qué planteamos
“la metálica luminosa” como tendencia para analizar la poesía de Hugo Mayo ? por el mero hecho de encontrar un juego lúdico de metáforas y constantes deformaciones, cada imagen de Mayo es elaborada, condensada, una parece independiente de otra, pero a la vez constituyen textos poéticos, ya dije que, a primera vista no parecen decirnos mucho, pero desarmando la mecánica, el armatoste encontraremos significados, es decir, el significante no es a priori, el significado es a posteriori.


El Revés Iluminado[2]
(fragmentos)

Esta es la primera vez
que el sol ha lamido mis pantuflos
Y algo crece en los gemidos de mi insomnio,
y persiste como la espina en el rosal
Sin embargo soy todo una marchitez;
pero revivo si me humedece un hontanar
Vendado pude llegar a mis antojos
Duermo en las orillas de la vida
Sin rehuir, no me parcelo
Quedo asilvestrado en un escobo
Con mi silencio medí el recuerdo
y estoy igual a extraña piedra
enterrada en los milenios
Pero lo maravilloso
es el crepúsculo que me rubifica;
las desoladas preguntas que me inquietan
Y hasta ahora nadie dice que me ensimismo,
igual al mar en cada cumpleaños
Me siento un extranjero
en calles de dos vías
A gusto oigo el sonido de mis pasos
en la portezuela de la muerte
Y aunque perdido estoy entre mis sílabas,
Nadie logra encontrarme


La poesía de Hugo Mayo es un óxido irrompible, porque puede continuar cubierta de óxido tanto como un clavo y no puede ser destruida por el tiempo, es la misma poesía la destrucción, es un espiral que se estira para alcanzar un cúmulo de imágenes figurativas. Durkheim hablaba de la anomia (desorden de los sentidos) para categorizar el estudio del suicidio, en Mayo hablamos de una anomia, no solo en el intelecto, al momento de al poeta llegarle imágenes irracionales y unir a las palabras para lograr al texto, también es el caso que las palabras incitan a formar imágenes.

Y si profundizamos más, la poesía de Mayo contiene un carácter experimental pero también reflexivo, Mayo nos habla en este poema citado de el conflicto del hombre ante lo que le rodea, la ciudad, y la incertidumbre de poetizar en la misma, produce vacío y soledad.

La sensibilidad de Mayo le lleva a evocar imágenes y versos libres, desde un espejo, es decir; el poeta se veía como un espectador, la misma mirada que los artistas barrocos utilizaron en muchos de sus cuadros, pintar como el espectador ve, mas no como el artista:

Me identifico[3]
(fragmentos)


Soy Hugo Mayo poeta distinto
Soy a mi manera
-Como temo intoxicaros, olvidad que soy poeta
Les permito llamarme como quiera-

(Poemas)


Hugo Mayo logra sintetizar el mundo ilusorio de los sentidos con el que abstraemos del ambiente (noche-tarde-amanecer), en otras palabras; hay una reminiscencia que se pega en la luz del amanecer o en el orificio que aún contiene el anochecer. Mayo mediante la semántica del lenguaje configura una búsqueda a un nuevo estado de ánimo, a una valoración interna, intersubjetiva desde la palabra, la palabra como instrumento de recuerdo, memoria, olvido, angustia, un reencuentro con la infancia o con lo vivido;


Susurro y son de un niño[4]
(fragmentos)

Un niño que se entrega en alucema
Desnudo en su perfil y en su camisa
Un niño



***

Extasiado se queda con la brisa
y hay intento de amor en su mirada
Acaso de la vida nada sabe
Su llanto primerizo fue en el alba

***

Un niño que lo escoltan sus juguetes
Mojado a medianoche entre gemidos
Un niño

(Poemas)

Además, Mayo establece en su poesía temas netamente vinculados a la memoria, muerte, infancia, religión, ahora la cuestión es que deben ser analizados no desde una perspectiva tradicional o como una cuestión de principio, para el caso de la muerte y la religión, porque en sus poemas hay crucifijos, amuletos, calaveras, zaguanes, lo cual son construidos de una manera autónoma, lúdica, independiente de la visión canónica-idealizadora. Cito;

Meditación de todo absurdo[5]

Por lo que nunca encontramos
sibila en el montón a veces
Las erratas casi escondidas
y los escombros más allá
Toda puñalada de la curva
la del verbo ya caído
El grito que no ríe
ni el plural de aquella llama
El crucifijo de un amor
velado en la antesala
Pero miedo que había llegado
dejó la fe en su mirada
Y a qué nuevo silencio
Solo las pisadas de una sombra
y una calavera con fatiga

(Poesía)


En la poesía de Mayo la mujer no es el centro o el meollo de creación, como una posible construcción de un capítulo o de una temática elaborada. Si aparece es muy leve, pero lo que si observamos al respecto de su lenguaje hermético, cerrado, puesto un candado, con ataduras que deben ser desatadas frase por frase, posiblemente el tema no caracteriza el texto, sino mas bien, cada verso libre condensa un texto, que puede seguir prolongando hasta que el lector lo desee; citamos a continuación uno muy importante dedicado a la poeta guayaquileña Ileana Espinel:

No quiero ver el tiempo[6]
A Ileana Espinel,
hermana de poesía.

Puede la lágrima extraviada
cantar el ¡aleluya!
Puede tener su defunción
en la vesanía
Y miente el viento en su ocarina
La batuta de su sombra
lo persigue
Y algo opina la muerte
cuando pasa desnuda
en primavera
Hasta la piedra hermana,
guarda en su otoño de pereza
un bostezo de siglos
Si se ahorca la palabra,
solo tropel de voces
habrá en su funerales
Y me cancelo del viaje que no llega
No quiero ver el tiempo
Lavo presagios de la duda
en la embriaguez del agua
Pero algo dice aquello
de esconderse en la sombra,
¡y ver que la vida se borre a puñaladas!

La poeta neovanguardista guayquileña Ileana Espinel

Otro momento que consideramos de la poesía de Mayo es la que, expresa netamente el tema local del montubio, en el sentido de retorno y valoración, visto en pleno asentamiento del capitalismo y por los duros cambios ante el inevitable industrialismo (1928), el cual contenía factores: “orientados a exaltar lo nativo desde un ángulo folklórico. El montuvio de la estampa lírica, de la danza y del amorfino, nada tiene que ver con el campesino del litoral, víctima del yugo feudal”[7].



Canto al montubio[8]
(fragmentos)


¡Montubio!
Porción que engendraron las savias silvestres
Te he visto afanoso sembrado los campos
Resuelto, cruzando los ríos

Como si la pampa te fuera pequeña,
la ciudad te seduce, pero luego te aburre,
porque notas que falta olor a leña verde,
a guarapo y a manigua


Montubios ecuatorianos

La mayor parte de la vida de Mayo fue en Guayaquil, a esto añadimos Homenaje a Manta: Manta, mi cuidad y mi cuna. ¡Te saludo de pie!, enardecido, buscándote en la noche de tu origen! Aquí tu hijo que un día se alejó, y el Poema en Manta, una reminiscencia a su ciudad natal;


Poema en Manta[9]

Vive tu soledad. Espera
No llenes de nostalgias tu camino.
Vendrá muy pronto,
Todo un azul de ensueños
¡Y besará un beso extraño
tus luceros!

Un sortijero guardará tu nombre
Para tu mañanear, rosas espléndidas.

Y una gaviota te traerá recados
El mar su sinfónico sonido.

Tu soledad, mi soledad,
¡un parecido!


El puño en alto como obra en 1992 (C.C.E Núcleo Guayas), consta de 12 poemas, en los cuales el tema central es el obrero y su lucha, la revolución que surge con el industrialismo, la panorámica de resistir la escisión entre el que está más arriba y más abajo, el que tiene poder y el que carece, evocan una rebeldía desde la palabra, poemas escritos entre 1928-1930; para 1933 Mayo se adhiere al Partido Socialista. También el Exaltación al montubio y uno dedicado a la ciudad que lo vio encender el fuego de su poesía excéntrica, Guayaquil, Polo Sur, poema publicado en 1926 en la revista Amauta de Lima-Perú del poeta Juan Carlos Mariategui;


Poema de la revolución (2)[10]

los obreros
dejan su bostezo
sobre la tarde de los días burgueses

tosiendo su tuberculosis
un montón de hombres pasan cantando
el himno de sus rebeldías encadenadas

se han colgado como angustias en silencio
los senos sin leche de las madres

el crepúsculo
ha traído promesas de incendio
y haremos de nuestros poemas
dinamita

en las habitaciones proletarias
niños recién nacidos
trazan el panorama de una nueva
REVOLUCIÓN



Polo Sur[11]
(fragmentos)


desfilar de todos los hombres
y yo el único
el de la estrella al sur
con mis viajes en número cinco
sin conocer los puertos
haciendo en el mar los barcos luminosos

***

con la figura de los recuerdos
tengo mi faro en el horizonte
y mandaré las estrellas
hacia las islas de los que no quisieron seguir

y con mis barcos luminosos
llegaré al final.
el único
el de la estrella al sur.

Guayaquil.




FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

[1] Lema para designar al estilo poético vanguardista de Hugo Mayo, tomado del manifiesto “Demolición”, octubre 2008.
[2] CUADERNOS DEL GUAYAS, No 51 / Febrero, 1985. pgs. 41.
[3] MAYO, Hugo. Colección “Memoria de Vida”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, año 2005. pgs,77.
[4] Op.cit.pgs. 99
[5] Op.cit.pgs. 57
[6] Op.cit.pgs. 156
[7] Revista CYBERALFARO N. 9. Universidad Laica Eloy Alfaro, ciudad de Manabí. Ensayo Literario. Vigencia de la poesía de Hugo Mayo de Alejandro Guerra Cáceres, Editorial Mar Abierto, Publicación virtual.
[8]MAYO, Hugo. Colección “Memoria de Vida”, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, año 2005. pgs,77.
[9] Op.cit.pgs. 128
[10] Op. cit. pgs. 190.

[11] Op. cit. pgs. 203.

KAOS EN LA RED


LEE EL MURCIELAGARIO EN

www.murcielagario.blogspot.com

samedi 30 mai 2009

SERIE: NUEVA LATA-RA-TURRA ECUATORIANA

Raul Vallejo: Caricatura Arcabuz
E
VA
LUA
CIÓN
A LA EXCELENCIA
O
ACOSO TEXTUAL
A LOS MAESTROS ECUATORIANOS?
Y TODO POR VENDER SU INSUFRIBLE
"BEST SELLER"
en los colegios pelucones:

Quincuagésima edición del Acoso Textual

!Y QUÉ OJALÁ VALIESE LA EXCELENCIA!

(para raulito también)

Más en

http://ultimatumkitu.blogspot.com/

vendredi 22 mai 2009

MAYO 2009 : MES DE HUGO MAYO



HUGO MAYO (Manta, 1897-Guayaquil, 1988)
o la permanente reconstrucción de la imagen poética

Segunda parte


Por Fredy Ayala Plazarte


“Esta nueva poesía echa al traste todo lo arcaico. La poesía
vanguardista nos hace pisar en tierra firme, tierra firme”

Hugo Mayo

Miguel Augusto Egas (Hugo Mayo) como el primer vanguardista ecuatoriano, desde su seudónimo condensa aquel carácter antioficialista, rebelde, solitario que siempre lo caracterizó. Lo sabemos: Hugo en admiración al escritor francés Víctor Hugo (Los miserables) y Mayo, como él mismo decía, por ser un mes luminoso de cambios profundos, para encontrar nuevas formas figurativas.

Este manabita cambiaría el sentido poético de nuestra literatura en la primera mitad del siglo XX, mientras que para 1920-30 los poetas modernistas de la generación decapitada (Medardo Ángel Silva, Humberto Fierro, Arturo Borja, Ernesto Noboa y Caamaño) se extinguían por muertes prematuras, el poeta desechaba la posibilidad de desvelar más obra en base al universo romántico-melancólico en el que venían manifestándose nuestra poética desde fin de siglo XIX, tan apegada a un canon simbolista por la expresividad y persistencia del ideal Belleza
burguesa, sugestión por la muerte, sentimiento de soledad, afán decadentista, lo cual abrió caminos para que la vanguardia replantee y reconstruya la imagen poética, y ya que el simbolismo usaba metáforas, la imagen vanguardista mataba al símbolo y valoraba el lenguaje:
en otras palabras el significante.

De Hugo Mayo, “sus primeros poemas se publicaron en revistas modernistas como Renacimiento editada en 1916 en Guayaquil y de la que Medardo Ángel Silva era su secretario”[1]. A quien, por su muerte temprana, dedicó el siguiente poema:

El poeta modernista ecuatoriano Medardo Angel Silva

Oración por la muerte
de Medardo Ángel Silva

Ahora
el romboide de tu vida
en el lago de la muerte

Las paralelas de tu camino
fueron curvas cerradas

Tu único ángulo
se ahogó en el triángulo
de amor

Ya tu palabra rimada
en un cuaderno de poesía

Dormías circunferencia
azabache
en el poliedro del absurdo

Y tu pirámide
cayó en 21 pedazos
en 21 después para siempre
[2].

En este mismo decenio (1920-1930) destacamos poetas que con su nueva visión poética y el desarrollo de la vanguardia europea, ante un romanticismo en decadencia irrumpen desde el país hacia afuera como: Jorge Carrera Andrade (1903-1978), quien con los microgramas y su visión de un hombre planetario alcanzó reconocimientos y su poesía considerada andina y universal a la vez; así como aquella de Alfredo Gangotena (1904-1944), cuya mayor parte de su obra fue escrita en francés y fue poco conocida en el país hasta hace pocos años, a ellos agregaremos los nombres de Gonzalo Escudero, Augusto Sacoto Arias y de los riobambeños Miguel Ángel León, Miguel Ángel Zambrano; claro está que cada quien exploró su propio horizonte, pero en cada uno se encuentra una temática diferente, mas no lineal por las variantes y cambios en las imágenes de sus obras. Por ello no se puede hablar de una vanguardia total de toda una obra en los mencionados, sin embargo el más persistente y fiel a su propuesta original fue Hugo Mayo.


El poeta vanguardista ecuatoriano Gonzalo Escudero

No olvidemos también que en Ecuador para este mismo tiempo (1920-1930) sobresalía el realismo social, en la narrativa y novelística, que mostraba la sumisión del campesino, del cholo, el trabajo del explotado por oposición al estereotipo del explotador, así citamos a Jorge Icaza, Enrique Gil Gilbert, Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara, lo cual, alimentó la posibilidad de tener una narrativa vinculada al campo social y marginal del ciudadano. Pero el lúcido narrador Pablo Palacio, con sus grandes relatos: “Vida del ahorcado”(novela subjetiva) o “Un hombre muerto a puntapiés”, por citar unos cuantos sería quien también daría un nuevo giro a la narrativa ecuatoriana, enfatizando lo que sucedía en las calles de la ciudad, caracterizando a sus personajes desde una óptica psicológica.

A esto argumentamos: “La poesía dadá, vanguardista en general, empezó a publicarse en Guayaquil en una época de crisis económica y social. La crisis del cacao, donde aún el 15 de Noviembre de 1922 gravitaba en la conciencia colectiva de la sociedad”[3].

En este contexto se escribe la obra de Hugo Mayo, él mismo lo había dicho que no fue su objetivo plantear o definir un concepto vanguardista, mas bien lo que hizo fue adherirse a los planteamientos dadaístas y anarquistas; ya sabemos que el dadaísmo alcanzó importancia en 1915-1920, luego se diluyó y muchos de sus miembros se unieron al movimiento surrealista.


Max Ernst, L'eléphant célèbes (1921), Tate Gallery, Londres

Hugo Mayo tomó el inconformismo de dadá; mediante el humor, juntó el azar objetivo, la libre asociación, el automatismo psíquico, la liberación del inconsciente, el mundo onírico, metafórico, el sintagma insólito, donde el lenguaje hablaba por sí mismo; su intención: desmitologizar el discurso retórico que proponía el romanticismo, es decir la temática de la muerte, del amor, lo social, o de lo cotidiano ya no debía ser idealizado, debía ser reescrito, reestructurado pero ya no desde lo heroico, sino únicamente desde un campo experimental, industrial, con términos mecaniscistas que nos darían la idea de estar en un taller
o laboratorio de instrumentos metálicos.

Asimilemos que su mayor estímulo era la anarquía, es decir, desordenar el orden establecido de las cosas mediante las palabras y proponer desde un significado irracional una imagen objetiva, que a primera vista sería desentendida, así el significante, el primer entendimiento del lector asimilaría una nueva forma de hacer poesía.

Él mismo Mayo asevera en una de sus entrevistas que, en Guayaquil, él salía a caminar y anotaba en su libreta luego iba a escribir. La poesía de Hugo Mayo lanza piedras como en una manifestación, tan solo consecuente con el poder de la palabra, Mayo establece y promueve con su poesía en el Ecuador, a las principales vanguardias de aquel entonces: dadaísmo, surrealismo, creacionismo, ultraísmo.

Atento a las censuras, como lo apunta el guayaquileño Alejandro Guerra Cáceres, censura sobredimensionando el verso libre: “Su poesía, por el uso de “guarismos y neologismos”, y por la ausencia de estrofas y puntuación, lo que fue censurado por los mismos redactores del diario El Universal”.[4]


El anarquista Bakunin inspirador del dadaismo

Ya para 1923 se establece un vaso comunicante de autores vanguardistas en los que aparecen una serie de nombres que, posiblemente aparecieron en revistas y compilaciones de una manera fugaz y que no persistieron como el mismo Hugo Mayo, a continuación citamos;

En la sección Página Dadaísta se publicó las poesías vanguardistas “Noches de Luna” de J. A. Gómez Gonzáles, “Óptica Húmeda” de Jorge Marzo (Falconí Villagómez) y “Hacia los Horizontes no Comprendidos de las Ignaras Muchedumbres”, firmada por un Dadaísta Aficionado. En la sección Literatura Dadaísta, en la edición de julio, se publicó los poemas ultraístas “Noche Estrellada” de Horacio Velásquez, “Miraje Estético de Septiembre”, y “Ave Lux” de José Julio (Falconí Villagómez). En la edición de agosto y septiembre Rodrigo Enero (Falconí Villagómez) publicó sus poesías “Ilusión Fonológica”23 y “Madrugada”[5].

Tal fue el escándalo y el rechazo por parte de muchos críticos opuestos a la revelación del dadaísmo, sentando sus bases en Ecuador, que escribieron artículos como el que mostramos a continuación, y lo citamos porque a pesar de todo esto Hugo Mayo tomó energía y coraje para continuar con su trayectoria mecánica de reescribir la poesía de su tiempo. Corresponde al diario El Comercio (edición del 14 de diciembre de 1922) y a la poesía dadaísta:

“El Comercio” se manifiesta sorprendido de que nuestra revista no suprima todavía la página dadaísta. Reproduce lo que dice al pie de la caricatura Dadá del Capitán del Puerto de Manta y termina con estos conceptos: “No seguimos copiando los disparates. Sospechamos que son una sátira, pues hasta se ofrece un premio por la mejor traducción.
De ser así no quedaría sino el Manicomio para los que así escriben…o quizá la policía por el crimen…literario”.


Guayaquil en los años 20 del siglo pasado

Agradecemos al colega el interés que se tiene por Iniciación. En cuanto que no somos Dadás está en lo justo, pero nos gusta mirar el mundo por todos lados para encontrar lectores en todas las esferas. Al que no le agrada la página dadaísta, pásela, llámese cuerdo y deje que algún loco se entretenga tranquilamente en romperse la cabeza[6].

Ya para 1921, Hugo Mayo, escribe el renombrado poema “ZAGUAN DE ALUMINO” –del cual hablaremos más adelante-. De acuerdo a las investigaciones y datos que ha recopilado la revista “Motocicleta” (nombre de la poesía de Juan de Parra Riego) aparece en 1924, pero nos atenemos al dato oficial del escritor Alejandro Guerra Cáceres: “El primer número salió el 10 de enero de 1927, con domicilio en la Avenida Rocafuerte No. 507”[7].

En 1927, Mayo enciende su motocicleta, de la cual no se bajaría hasta los últimos días de su vida, su misión era proyectar su poesía a la altura de lo que sucedía en las literaturas latinoamericanas. Revista en la cual también publicó poemas de su gran amiga la poeta Aurora Estrada Ayala.

Mayo encaminó la poesía ecuatoriana de su tiempo, a lo que exigía el industrialismo-capitalismo, si bien los escritores contemporáneos de Hugo Mayo centraron su óptica en las situaciones del campesino, es decir, en temas netamente sociales, referentes de una peyorativa “realidad” y se dedicaron a contrastar personajes y ambientes de ciudad y de campo.

Motocicleta fue una daga incrustada en las entrañas de aquel decenio (1929-30) porque irrumpió a la visión realista-social, y mostró la poesía vanguardista al camino de la liberación, la del inconsciente. Se sabe que un ejemplar de Motocicleta fue encontrado en una biblioteca de New York. Hugo Mayo decía que hacía un tremendo esfuerzo por publicarla y difundirla, por ende no le quedaban ejemplares.

Las colaboraciones para Motocicleta de importantes personalidades de la literatura no tardaron en llegar, tanto América como Europa: César Vallejo, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Eluard, Tzara, Aragón, Jean Cocteau, en Ecuador, Gangotena, Miguel Ángel León. Hugo Mayo internacionalizó el espíritu solitario de su poesía, y de esta manera fue incluido en antologías como la de Jorge Luis Borges y Alberto Hidalgo: “Índice de la poesía latinoamericana”, 1926. “Historia de las Literaturas de Vanguardia” del teórico ultraísta, Guillermo de la Torre.

Poema vanguardista de Guillermo La Torre


A pesar de tanta actividad productiva e intelectual, Hugo Mayo apenas publicó su primera obra a los 81 años. Su gran amigo el poeta guayaquileño Rodrigo Pesantez Rodas declaraba que durante mucho tiempo hubo quienes intentaron cegar su trabajo, no incluyéndolo en antologías ecuatorianas de poesía, por considerar su poesía como disparatada e intrascendente y calificarlo como un loco, admitiendo que sus poemas no eran auténticos, que eran plagio de autores extranjeros.

“El estudioso Rodrigo Pesantes Rodas, en su libro Del vanguardismo hasta el 50, refiere que Miguel Augusto Egas Miranda desde 1933 desempeñó cargos burocráticos de menor importancia. Además, fue viudo por partida doble. Hasta que el 5 de abril de 1988, a sus 93 años, solo y abandonado, lo sorprendió la muerte en el hospital del IESS. En la capilla ardiente en honor al poeta, Pesantes Rodas expresó: “Miguel Augusto Egas Miranda ha muerto, no así Hugo Mayo”[8].

Entre sus publicaciones tenemos:

Poemas de Hugo Mayo (1976)
El Zaguán de Aluminio (1982)
Chamarasca (1984)

Las plaquetas:
El regreso (1973), cuadernos de poesía, Casa de la Cultura “Núcleo el Guayas”.
El puño en alto (1992)[9]

Su obra casi completa fue publicada hace apenas tres años:
-HUGO MAYO, Colección Memoria de Vida, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, año 2005.

Fuentes


[1] MAYO, Hugo. Colección “Memoria de Vida”, Prólogo, Raúl Serrano Sánchez, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, año 2005. pgs, 10.
[2] Revista CYBERALFARO N. 9. Universidad Laica Eloy Alfaro, ciudad de Manabí. Ensayo Literario. Vigencia de la poesía de Hugo Mayo de Alejandro Guerra Cáceres, Editorial Mar Abierto, Publicación virtual.
[3] Op. Cit.
[4] Op. Cit.
[5] Op. Cit.
[6] Op. Cit.
[7] Op. Cit.
[8] Jorge Martillo Monserrate para diario EL UNIVERSO, Mayo 18, 2008.
[9] CALDERON CHICO, CARLOS. “Literatura, Autores y algo más”, Guayaquil-Ecuador, pgs. 158.