mardi 29 avril 2008

SERIE UNA GENERACION ABDUCIDA


HISTORIA DE LOS GRUPOS LITERARIOS DEL ECUADOR

RECORDANDO AL POETA…

RAFAEL LARREA
INSUASTI
1943- Abril de 1995

EL PODER DE LO IRREVERENTE*
Versión completa


"Desde el primer grito, insulto o patada que dio nuestro
movimiento, estuvimos contra los consagradotes los que
se dejaron consagrar, contra las consagraciones".

Tzánzicos Revista Pucuna No. 8




Esporádicas incursiones seudocríticas, libelos de articulistas de segunda, especuladores y tergiversadores de contenidos y de hechos, que relatan fábulas anecdóticas sobre un grupo de barbudos anarco nihilistas, rebeldes sin causa dedicados a las guayusas, proba­dores de estupefacientes que se cruzaban sus mujeres en un bodevil intelectualoide, y que asustaban a las buenas gentes con unos dizque versos, abruptos y desaliñados, empanizando la tranquila melcocha de los años sesenta, es todo cuando han pretendido trasladar a las nuevas generaciones acerca de los Tzántzicos.
Estos nada encomiables esfuerzos reaccionarios, el hosco y lapidario silencio oficial se han dado, sin embargo, con la piedra en la boca.
Tocando su violín de fino pelo blanco sobre su locomotora de árboles que pasan, el tiempo corre por entre los seres y los aconteci­mientos, dictaminando el valor de cada cosa.
Contradictoriamente a sus esperanzas, es siempre más vivo el interés de intelectuales y no, jóvenes y no, por conocer acerca del movimiento tzántzico. Es tal la estimación real, que hay escritores que reclaman el reconocimiento público de haber formado parte de él, o de haber estado por sus alrededores; que lo ponen, en primer lugar de su currículum vitae. Otros, jóvenes, habrían querido nacer antes para integrarse a él. Para los más, es un aliento vivificante entre tanta ari­dez, mediocridad y oportunismo. Para algunos de nosotros sigue sien­do vida viva. Los lineamientos estéticos fundamentales, su espíritu irreverente, esencia, básica del arte revolucionario, son ahora correc­tamente utilizados y desarrollados por las nuevas generaciones. Definitivamente, el movimiento tzántzico es un hecho ineludible y trascendente, digno de reflexión y apropiación.
Sí, el movimiento tzántzico dio una respuesta auténtica, creati­va, “movilizadora” a la demanda ideológico-estética de nuestra literatu­ra en un momento histórico concreto; una propuesta estimulante y multiplicadora cuando la producción poética había entrado en un esta­dio de estancamiento y retroceso.
Se había abandonado el terreno ganado por los escritores de los años treinta, que develaron una de las grandes cortinas de nuestra rea­lidad. Lo hicieron sin detenerse a pensar en sus limitaciones histórico-estilísticas, con la irreverente actitud y la urgencia del encargo social silente pero conminatorio; como verdaderos creadores, de libre pensa­miento comprometido con su pueblo; sin miramientos, contemplacio­nes, academicismos, repudiando los cánones establecidos y apropián­dose con pasión de lo que constituía su esencia vital, su tiempo, sus seres, su paisaje, sus problemas, angustias existenciales y metafísica, para mostramos -y al mundo-, un algo desconocido en la literatura hasta ese entonces, un rostro de lo que éramos, brindándonos más con­ciencia de nuestro ser como pueblo, y un tipo de expresión estética sor­prendente.
Maestros del uso del poder de lo irreverente, generaron un nuevo lenguaje con incomprensibles signos y símbolos para algunos, incorporando el vocablo popular ennoblecido a la literatura ecuatoria­na, por lo que fueron negados y silenciados largo tiempo

por los deten­tadores del sistema.





De esta tradición se nutre nuestro movimiento, de sus grandes lecciones que aún perviven, todavía no plenamente asimilados por la gran mayoría de nuestra gente: valioso material humano y estético para quienes estamos interesados en hablar con voz propia.
Un poco de "¡qué tiempos aquellos!"
No siendo historiador, sociólogo, economista ni fotógrafo de parque, no tengo intención de aburrir a nadie con una larga enumera­ción de datos sobre la situación que nos tocó vivir. Tampoco les diré que en aquél tiempo las gallinas costaban veinte sucres, porque los jóvenes pueden imaginarse que los Tzántzicos aparecimos a principio de siglo. Pero sí les recordaré, estimados contemporáneos, que nos tocó vivir la época de los Pareja- Shoes, Marilyn, Elvis, Nixon, Kennedy, El Tío Ho, etc. Hubo una cadena de golpes de Estado, pero del gobernante que más se recuerda era de aquel alto y flaco caballero andante, que tenía pinta de sastre sin trabajo y un dedo descomunal para frenar a las multitudes, y cuyo nombre no me llega a la memoria. Lo pintoresco de este personaje era su constante juramento de que tenía el corazón en la izquierda y a la izquierda en la cárcel. Su más notable declaración fue aquella en la que prohibía la lucha de clases en el Ecuador. Era el tiempo en que URJE encendía los corazones con escenas de montañas y boinas. El petróleo era un mito y, en síntesis, una típica Banana Republic semifeudal, con un pueblo pobre, analfa­beto, enfermo y oprimido, pero siempre rebelde.
Pequeña, intrascendente vida literaria había por aquellos tiem­pos. El criterio aristocratizante del estilo del Conde Jijón y Caamaño, el espíritu feudal de amplias expresiones oscurantistas, junto a la des­interesada información del diario "independiente" y un hálito de auto-conmiseración, conformismo, derrota frente a la vida; la vista al cielo y las rodillas al suelo, formaban a grandes rasgos la sofocante atmós­fera, muy parecida a la cortina de humo que dejan los escapes

de los buses en la actualidad.
Como instrucción oficial, se enseñaba la pasta y el nombre, el lugar natal de pocos autores nacionales, particularmente se exigía la lectura de Cumandá y una referencia a las artes marciales de doña Dolores Veintimilla de Galindo. Para los Ministros de Educación del tiempo aquel, la literatura y la poesía ecuatoriana simplemente no exis­tían. Aunque había maestros que se esforzaban por dar a conocer a Jorge Icaza y cuantos más pudieran, como el caso del ilustre profesor don Atanasio Viteri.
Contados escritores podían publicar su obra, y la cola en la Casa de la Cultura crecía tanto que aún en nuestros días no ha terminado de satisfacer la demanda. Los tirajes eran mínimos y el escritor era muy conocido por sus familiares.




Los "poetas" habían convertido a sus declamaciones en telón de fondo de la elección de reinas, en diversión durante las fiestas privadas de algún aburrido mecenas, de condumio para las auto alabanzas y mariposa muerta en las torres de marfil. Como pasas amargas, los ver­sos eran construidos con el lenguaje más académico posible, con la rima consonante en boga. Abismal abismo se había establecido con el ritmo, el color y la cotidianeidad de la vida del pueblo. Un envaneci­miento delirante, homenajes, medallas, títulos, reconocimientos públi­cos, seminarios exclusivos, honoris causa, premios y embajadas para los vates, llenaban el irrespirable reino de la mediocridad. Ya podrán imaginarse; cómo eran aquellos tiempos! Salvo, claro está, excepcionales excepciones como la del poeta César Dávila Andrade y su verbo catedral. Tal era el medio que exigía con urgencia el aparecimiento del grupo de poetas de la palabra dura. Las ideas que encendieron el fuego


¿Cuáles eran las ideas iniciales, las que encendieron el fuego que alimentábamos con impaciencia, noche tras noche, pegando los oídos al canto del acordeón ciegamente enamorado de su nuncajamás?

Evidentemente la nuestra fue, inicialmente, una respuesta bási­ca de sobrevivencia, una oposición vital a lo caduco y atrasado; ideas trasformadoras, radicales y bien orientadas que aparecieran más tarde en el primer Manifiesto publicado en la revista Pucuna:
"Como llegando a los restos de un gran naufragio, llegamos a esto. Llegamos y vimos que, por el contrario, el barco recién se estaba estructurando y que la escoria que existía se debía tan sólo a la falta de conciencia de los constructores.
Mientras pensábamos, nuestra vista topó a todo lado de ese pedazo de tierra con bocas hambrientas, dividido necia y ambiciosa­mente por alambres. Llantos y desolación, y a la vez, fertilidad y rique­za había.
Decidimos hacer algo...
Hoy, simplemente, acudimos -y con nuestro arte- lucharnos. Hemos sentido la necesidad de reducir muchas cabezas.
No decimos que encima de estos restos nos alzaremos nosotros. No. Se alzará por primera vez una conciencia de pueblo, una concien­cia nacida al vislumbre magnífico del arte.
Nuestro paso sobre la tierra no será inútil mientras amanezca­mos al otro lado de la podredumbre, con verdadera decisión de ser hombres aquí y ahora.
Nuestro planteamiento es de ruptura, porque creemos que sola­mente ella se puede apartar y sepultar a la blanda literatura y al arte 'artificio', dejando paso y dando paso robusto a la auténtica expresión poética que busca recuperar este mundo, mostrándolo tal cual es: des­nudo, trágico y, a la vez, alegre y esperanzado.
Sabemos que existe sólo una posibilidad para lograr una buena obra y una verdadera actitud: la rebeldía.









Los Tzántzicos en los sesentas, Raúl Arias y Alfonso Murriagui, centro.



Sin plantear una norma estética, reclamamos una actitud del creador. No tenemos más que esta vida para vivir y tenemos que hacerlo en medio de esta revolución y por este mundo.
No teníamos legajos de noble origen ni apellidos altisonantes. Solo nombres. No teníamos posesiones, excepto la mente clara y las manos limpias. Pero teníamos todo. No había antecedentes, teníamos sed propia. No “nos dieron haciendo ni pensando”. No esperamos a que otros caminaran, caminamos. No había experiencia, la creamos. Ardientes de conocimientos, asumimos la responsabilidad de una for­mación ideo-estética severa; ubicamos y resolvimos problemas esen­ciales mientras avanzábamos. Partimos de nuestro propio impulso, frente a una realidad viscosa y difícil, atormentada de ídolos y menti­ras históricas, de miseria vergonzante y balas de los opresores.



No surgió nuestro movimiento al calor o influjo de movimien­tos literarios similares, a algunos de ellos los llegamos a conocer años más tarde. Tampoco nuestra presencia se debió al reflejo de la revolu­ción cubana. Cuando esta revolución hubo entrado en órbita signifi­có, por supuesto, un gran sacudimiento general para todo el continen­te. Nos identificamos rápida y correctamente con la suerte de todo ese maravilloso pueblo, con sus carlos pueblas, guillenes, wilfrido lams, barnets y el desfilar de montañas encendidas. Nos sentimos más ani­mados para seguir adelante. Se había quebrado, y para siempre, el mito del fatalismo geográfico. Asumimos esa nueva conciencia.
El movimiento tzántzico fue encontrando los elementos de su ideología y de su estética, en un proceso vital de cuestionamiento y revaloración de lo nuestro, del pasado, de la cultura universal. Desarrollamos el pensamiento crítico, adoptamos una actitud conse­cuente con las necesidades históricas de nuestro pueblo en marcha a su futuro de libertad, y pusimos todo empeño por dinamizar nuestra creatividad.



http://ultimatumkitu.blogspot.com/2007/11/el-si-del-no.html



Ubicados dentro de una corriente ideológica y estética de izquier­da, sostuvimos la necesidad de una asimilación sustancial del Marxismo, así como la imprescindible asunción de una estética cohe­rente, para lo cual penetramos en la textura del naturalismo, el realismo socialista, del surrealismo, el dadaísmo y más corrientes renovadoras.
El estudio crítico de Nietzche, Kierkegaard, del existencialismo sartreano, la teoría de la enajenación de André Gorz, la experiencia de la premonición de los cambios evidenciada por Frantz Fannon en la revolución argelina, etc., también nos fueron útiles.
La tesis sartreana de que los pueblos colonizados y oprimidos "No nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación ínti­ma y radical de lo que han hecho de nosotros", tuvo un gran valor para el encuentro de la autenticidad de la palabra. Este “ser” que dicen que somos es sólo una apariencia, una imagen falsa de nosotros mismos. Pero de las propias cenizas a las que fuera reducido nuestro ser, emer­gemos, negándonos. En nuestra historicidad como pueblo, en todo el proceso de lucha de clases y antiimperialista, está nuestro verbo, cada palabra golpeada, vilipendiada, acallada por el oscurantismo, es nues­tra, es el yo. Reconocer lo que somos, asumir esa conciencia, mirar en proceso y avanzar negando las "verdades eternas", irreverentes con­tra la opresión establecida, nos dará la fuerza para crear una literatura y una poesía verdaderas.
El nuestro fue un arte militante, conciente y claro de sus come­tidos. Esto marca una gran diferencia con movimientos, aparentemen­te similares, como el Nadaísmo colombiano. Trabajamos con espíritu de cuerpo, desplegada nuestra sensibilidad y creatividad vivimos, actuamos, sentimos, produjimos, polemizamos, argumentamos, removimos y potenciamos. Pasamos de la etapa de la denuncia a la protesta y de ella a la propuesta; al esto-bello que concebíamos en una estética probablemente no plenamente resuelta,

pero nuestra.

Todo esto representó un peligro para la estabilidad de los dog­mas. Fuimos atacados con la lápida oficial del silencio, por cada reac­cionario, como pudo. Pero nunca esperamos otra cosa del enemigo. Recordamos al Quijote: "Ladran, Sancho, luego, cabalgamos".





http://poesiadeecuador.blogspot.com/2007/10/bajo-el-sombrero-de-el-poeta-rafael.html


Fuimos y somos enemigos de los opresores, de los falsos estetas, de los falsos poetas, de la mediocridad y el servilismo. No pedimos ni esperamos su respeto, su solidaridad, su consentimiento. Todo ello, y en abundancia, lo encontramos en los ánimos, el calor, la fraternidad sencilla y directa, en el cuestionamiento y apasionado interés por todos aquellos para quienes nuestro verso era una agua esencial, por todos los que tienen sed de grandes cambios.
Romper los esquemas para que surja lo nuevo. Quebrar el dogma para que brote la vida. Enriquecernos para enriquecer. Comprender y asimilar el mundo para llegar al individuo. El es arte un medio de inagotable complejidad, un medio para la comunicación ineludible, buscada. Encontrarnos en los otros. Proponer, inaugurar, crear. Mirar hacia adelante. Escritores populares porque presentamos la causalidad y la alternativa, y no populistas. No a los recursos de los vocingleros demagogos, sí a la espectacularidad necesaria para rom­per la inercia. Cuestionadores, irreverentes, revolucionarios en todo cuanto el inmenso ser que somos y anhelamos pueda expresarse. Esas son algunas de las ideas motrices.
Sobre algunos aportes formales
Dejando de lado la decadente consonancia sin esencia, la des­gastada y cursi imagen que nada aportaba, la concepción académica de la metáfora, el tímido tropo, las conjugaciones verbales arcaicas, las voces elegantes pero vacuas, marcadas por un uso de clase tan eviden­te como rechazado, quebrantamos a las reglas de la concordancia con una sintaxis figurada diferente, rompimos la monotonía, recuperamos múltiples otras voces provenientes de varios ambientes nuevos: del pueblo y sus distintos estratos, de la nueva teoría estética, de la cien­cia, de la cultura mundial, las nuevas palabras creadas y recreadas a propósito, dejamos de lado los viejos e inútiles recursos literarios en boga, batallamos contra el lugar común, contra sus apariencias más visibles y contra toda una expresión global; contra frases enteras, con­ceptos enteros, ideas enteras, imágenes, concepciones, series complejas del mismo lugar común; cuestionamos cada palabra útil, medimos su sonoridad, su trascendencia, sus facetas, sus aristas, sus posibilidades expresivas, trabajamos en el lado oculto de la luna; pasamos del adjeti­vo y lo adjetival, a lo sustantivo, hasta dar con el verdadero motor de un poeta que canta: el verbo que acciona, se apasiona y está; buscamos la síntesis y la claridad, recuperamos un nuevo color, otro paisaje urbano, otros ritmos, un referente ambicioso, universal, un contexto vital.


http://k-oz-editorial.blogspot.com/2007/12/el-movimiento-tzantzico-y-su-clara.html



La recuperación de lo cotidiano popular, así como nuestro pro­ceso ascendente de comprensión de los fenómenos nos condujo, claro está, a toda una temática diferente: desarrollamos nuestros sentidos corporales y humanos, afinando y extendiendo nuestra sensibilidad para que todo encuentro alcanzara, conciente e inconcientemente, una valoración poética; buscamos conocer al hombre en todas sus conexio­nes, estímulos y respuestas, aquellas básicas y naturales y las más pro­fundas y desconocidas: las fuentes de las costumbres, los hábitos, los pensamientos y reflexiones cuya expresión, para otros, era tan insóli­ta, desenfocada, irreverente, despectiva, de una crítica sin tapujos ni amaneramientos; asumimos el castellano-quechua, fruto de la fusión de las culturas y los aportes de la riqueza espiritual negra. Cada una de las relaciones y contactos directos, vivenciales, estéticos con los dife­rentes públicos de intelectuales, de estudiantes universitarios, de la juventud secundaria, de la población barrial semiproletaria, de los obreros industriales, de los trabajadores de servicios, de los empleados públicos, de los campesinos indígenas y no, de los maestros, de las variantes regionales, etc., nos brindó nuevo y rico material de análisis y reflexión y una posibilidad expresiva más rica y compleja, más exi­gente, que nos obligó la dirección de nuestra poética, y junto a ello, a variar el tono, la ubicación, la experimentación, el juego, la utilización de los nuevos sonidos, ritmos, la vida y el aliento diferentes. Esta “tarea”, claro está, aún no termina.
Por la necesidad de la comunicación como un fin, desarrollamos una poética oral, coloquial, no vertical exclusivamente; nos apoyamos en recursos humorísticos, en el sarcasmo, la farsa, el humor negro, la caricatura. Incorporamos expresiones de la sabiduría popular acumulada en siglos, en los refranes, proverbios, dichos; utilizamos elemen­tos didácticos complejos, teniendo siempre en cuenta la necesidad de la elevación conciencial, vital, de los valores espirituales, y a un públi­co que quiere y sabe pensar y sentir.
La ruptura, la violencia, formaron parte de nuestro trabajo poé­tico. Lo caduco no cae, hay que echarlo abajo. Lo nuevo debe impo­nerse sobre lo viejo. El verso, libre en tantos sentidos, lo trasladamos a otras formas: al grito, al carácter ofensivo, a los elementos teatrales novedosos y estimulantes de la imaginación, al collage propagandísti­co, trabajamos la voz para la entrega oral de la poesía, la escenografía, con elementos esenciales y significantes para la multilateralidad, el movimiento, la puesta en escena, la gestualidad, los textos político-lite­rarios, etc., que dieron a los ACTOS TZANTZICOS su forma concre­ta y particular.
No se puede separar unos y otros elementos, pues todos ellos conformaron el lenguaje nuevo con que enfrentamos la cursilería, la mediocridad, la superficialidad, los prejuicios y la ignorancia; así como fue útil para entregar conciencia crítica, irreverencia, espíritu trasformador; amor por lo nuevo, por la verdad, por lo auténtico, en descargas y mutua relación con el público, de alta calidad estética, de aquella que fuimos capaces.
Ello nos exigía una actitud creadora permanente, una acumula­ción minuciosa de recursos muy variados, un estudio específico del detalle, de la particularidad, una vida audaz, de ruptura contra toda ten­dencia a la comodidad y al conformismo, la búsqueda de lo nuevo, la delicada pero no siempre paciente elaboración del hecho poético. El método de trabajo colectivo que intervenía antes, con la refle­xión, en el proceso de la resolución y creatividad individual, con la consulta, en la conjugación, unidad y diversidad para la construcción de los actos, en la valoración, con el sondeo de opiniones sobre los resultados. El afianzamiento de un agudo sentido autocrítico y de una crítica sin miramientos pero creativa, positiva, potenciadora, exigente en la búsqueda de siempre más, más profunda, más altura, más auda­cia. Este método sumamente útil nos permitía aplastar la vanidad en nosotros mismos, superficialidad, autoelogio, conformismo, y no dar paso a la conmiseración y otros rezagos. Cada descubrimiento indivi­dual se convertía en propiedad colectiva, en afirmación, apertura y aplicación múltiple.





Parricidas. Sí. No reconocíamos padre ni madre. No éramos hijos de nadie. Éramos nosotros mismos. Los descubridores que abar­cábamos todo el universo, no los epígonos que se satisfacen con las hojas de los árboles que quedan por el piso. Quemamos las naves para no volver, para tener siempre ante nosotros el camino que había que hacer. Porque así lo quisimos, aprovechamos las lecciones de Bertold Brecht y su distanciamiento que nos permitió llegar directamente a la conciencia; de Maiacowsky, su verbo duro, intransigente, cortante, conminativo; la ternura y la sencillez expositiva de Nazim Hikmet; la angustia metafísica, el humanísimo mundo y los recursos poéticos de César Vallejo; la cadencia, el ritmo, la melodía de Guillen; el valor uni­versal del hombre de Walt Withman, y lo que cada uno pudo y supo encontrar en Cortázar, Carpentier, Asturias, Neruda, etc.
Sí. Fuimos apropiándonos de todo: de Pío Jaramillo Alvarado, Peralta, Benjamín Camón, César Dávila y Gallegos Lara y del resto del mundo. La pasión de Vang Gogh, su color inigualmente sol, de lo clásico europeo y norteamericano, de lo nuevo latinoamericano, del arte y la poética orientales, de la música más elaborada, de Piazola, del jazz, de la zamba argentina y la demás música y riqueza poética popular de América Latina. En cada cosa y ser, un encuentro, un apoyo, más horizonte, más solidaridad humana, un punto nuevo. Todo ello junto al esto que somos, estimuló nuestra imaginación, creativi­dad, en un proceso infatigable, particulares y universales.
Todo ello no para establecer otro “canon”, otra “normatividad”, que fuera a terminar en códigos dogmáticos, no; si alguna tesis quisiéramos que fuera asumida es la del poder de lo irreverente, de lo revolucionario, esencia de todo tra­bajo creativo, para nombrar lo innombrado, para derrotar la enajena­ción, para unir los espíritus para las grandes batallas hacia el mundo nuevo y el hombre nuevo, hacia el socialismo.



http://labios-mayores.blogspot.com/2006/07/ea-poeta.html




Bien. He aquí que cuando uno se pone muy solemne, hasta los pájaros dejan de cantar y se aburren. Lo bueno de lo que comienza es que alguna vez termina.
No quiero dejar de decir que el nuestro fue un verdadero movi­miento, crecimos vertical y horizontalmente, y al inaugurar otra forma de pensar, actuar y concebir la creación artística, al romper el estatis­mo mental y cuestionar los supuestos eternos, este aliento renovador influyó positivamente en el trabajo de numerosos artistas, poetas, escritores, músicos y teatreros. La lucha ideológica estética fue más profunda; organizamos la Asociación de Artistas y Escritores del Ecuador: revaloramos el sentido y la función de la Casa de la Cultura; actuamos para cambiarle junto a muchos otros intelectuales, pero no con la suficiente fuerza y entereza; nos regamos por América Latina y volvimos siempre más conscientes de que formábamos parte del inmenso pueblo que cubre la faz de la tierra.
No he pretendido hacer la historia del Movimiento Tzántzico, ni justificar lo que, posteriormente, haya sucedido con sus componentes y adláteres, así como tampoco ocultar nuestros errores y limitaciones, pues este no es el juicio final. He revelado algunos puntos de lo que ha sido negado, aquello que ocupó nuestro tiempo más importante. En la poca obra publicada se encuentran partes de estos esfuerzos, pero nuestra producción no se circunscribe sólo a libros, sino a un hecho literario colectivo, vivido con toda pasión poética y revolucionaria.
El Movimiento Tzántzico fue eso, revolucionario, y sus conteni­dos no han caducado, sus grandes objetivos aún no han sido plenamen­te cumplidos. Entre las múltiples causas que motivaron su diáspora, probablemente, es en relación con la consecuencia, o no, frente a sus postulados que podremos encontrar la razón de la división de las aguas. Pero ni ello anula su valor real. Mi criterio personal es que éste se ha dinamizado y ha ingresado en otro estadio y tiempo. Por ello insisto en formular un nuevo Manifiesto Tzántzico:






K-Oz Editorial 2006





MANIFIESTO



Nosotros, los de este lado de la raya, nos negamos a redactar el testamento que, tan acuciosamente, solicitan todos quienes anhe­lan un respiro de irresponsable tranquilidad.
Mientras estemos vivos, hablaremos. Y muertos, también. No hemos nacido para morir. No hemos remado sobre arenas move­dizas, ni hemos desintegrado nuestro ser. No hemos bebido la luna de Li Po en vano.
Somos los gestores y partícipes, los responsables de los actos y las palabras, de los sueños, de la actitud y el pensamiento, los pro­ponentes y los jornaleros, los poetas que damos testimonio.
Espartaco, el primero de los Tzántzicos, nos enseñó a erguir la espalda adolorida de todos los esclavos y a luchar por la dignidad del hombre.
Nuestra misión en la tierra es crear, no sobrevivir. Nuestra tarea es transformar.
No hay una sola dimensión del ser. Se es un instante y también el resto de la piedra. Cada cual es su propia sombra.
Los hombres somos tercos, porque somos realidad.

Seguiremos cuestionando la eternidad de las esfinges, arrebatán­doles su sacrosanta justificación de la propiedad privada que man­tiene en las “huachimanías” a los desposeídos y humillados.

La mañana es grande, más que la tarde, pero sólo la noche del creador




recoge la dimensión del universo.

Muchos sentidos tiene la vida, algunos, como la memoria o la capacidad de valoración, son como los innominados cometas que, tras largas vueltas elípticas, retornan con sus colas maravillosa­mente iluminadas y nos sobrecogen de emoción desacostumbrada, sólo parecida a aquella primera vez que tomamos conciencia de la inmensidad del hombre,




del futuro de la sociedad humana.

Asumimos el poder de lo irreverente, elemento vital de los poetas y los pueblos, sustancia de lo nuevo, manto protector contra las erosiones, fuente inagotable de potencia creadora.

No habrá jeques ni alfombrazgos, si no hay poetas que se inclinen ante el rey de pacotilla.

Tras los diluvios y los sismos, este otro tiempo. Tras una etapa de crisis, otra más general y profunda, y así en adelante porque los factores que la generan son los mismos. Pero, son los otros, los opresores, los que están en crisis. Los poetas y los pueblos la resolverán a su favor cuando asuman las riendas de sus destinos.

Este otro tiempo exige respuestas. Debemos dárselas. Unámonos.
Siguen vigentes la palabra nueva, el hombre y el mundo nuevos.


*Rafael Larrea Insuasti, poeta tzántzico; Revista Diablohuma


del Taller de Literatura Joaquín Gallegos Lara, Centro de Arte Nacional,


Ponencia presentada al Encuentro: Cultura entre dos crisis, 1988.


http://buhoandino.blogspot.com/2007/11/serie-una-generacin-abducida.html

jeudi 24 avril 2008

SERIE 10 80 VENENO PARA POETAS (9)


FERNANDO BALSECA, Guayaquil 1959


Poeta, ensayista y catedrático universitario. En los setentas participó del
colectivo Sicoseo de Guayaquil; en la década posterior integró el Taller de
Literatura del Banco Central del Ecuador en Guayaquil, que coordinó el
escritor Miguel Donoso Pareja. Asiduo colaborador de la sección libros
de diario El Comercio de la capital; integra el Comité Editorial
de la revista Kipus del Area de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Quito.

Ha publicado en Poesía: Cuchillería del fanfarrón (Guayaquil, 1981); Sol, abajo y frío (1985); De nuevo sol, abajo y frío (Quito, 1992).
Cuento: Color de hormiga (Guayaquil, 1976).
En 1991 publicó la antología de poesía ecuatoriana La palabra perdurable.
Consta en las antologías: La novísima poesía latinoamericana (México, 1982);
Palabras y contrastes: antología de la nueva poesía ecuatoriana (Cuenca, 1984);
Posta poética (Quito, 1984); Poesía viva del Ecuador (Quito, 1990) y La palabra
perdurable (Quito, 1991).


De Cuchillería del fanfarrón, 1981


Caballería


Y bien:
corrí flaco potro por el olor de tu pelo
orillas del mar me llamaban hasta el fondo
hundirme o no hundirme
he ahí el verdadero gran dilema terrenal.
Corrí flaco galgo y no llegué más allá de la sala de tu casa
el comedor de visita
los armarios
tu cuarto vedado tu cama
tu linda cama
tu cama no
al fondo la cocina
un pasillo como una cuchilla cortaba toda intención mía
de atisbar el más allá de tus ropas.
Corrí corrí como un atleta
el peor de la columna pero siempre en la carrera
por el olor de tu pelo ya lo dije
no siento sino un alacrán en mis rodillas cabalgando más lento
que yo en tu carrera.
Salí flechado junto a tus pantalones
camisetas que me quitaron el sueño después de las 11 de la noche.
Corrí corrí potro fino en medio del bosque de mandarinas
no más tu mamá
no más tus juegos y tus jugos.

Corrí caballero corrí corrí
despejé las alimañas en mi trote
fui veloz
lo más que pude y no alcancé ni a agarrarte
unos cuantos cabellos de recuerdo.
10 80 VENENO PARA POETAS
10 POETAS
ECUATORIANOS DE LOS 80
MUY PRONTO
EN LA PANADERÍA DE SU ESQUINA

lundi 21 avril 2008

SERIE UNA GENERACIÓN ABDUCIDA



¿EL POETA HA MUERTO? *

“personaje con textos”


Una tarde de abril de1988, Marco Antonio Núñez Duque, poeta de 21 años, desapareció de regreso a su casa...Días después, su cuerpo fue encontrado flotando en un río, en las afueras de Quito. Estos textos van dedicados a su memoria, como a la de tantos otros "desaparecidos", durante esos años...

A su amor por la Física y la Teoría de la Relatividad; a su "vivir la poesía"; a su novela siempre inconclusa: " Entre Bakunin y Jackeline en Blue Jeans”; en fin, como quisiera Pablo Palacio: a " su iluminado alucinamiento".

El autor

..." ahora bien
esta historia pasa de aquí a su comienzo, en la primera mañana de mayo; sigue a través de estas mismas páginas, y cuando llega de nuevo aquí, de nuevo empieza allá...
Tal era su iluminado alucinamiento".

Pablo Palacio
Vida del ahorcado




La primera vez que lo vi, él llegó y se sentó en nuestra ronda entornando los ojos, como si mirando a todas partes...

¿Cuál es tu nombre, preguntamos?

-Baku, respondió, mientras jugaba tiernamente con una brizna de hierba; Pablinsky se apresuró entonces a preguntar si sabía para qué nos reuníamos...

-Aaa escribir, aaa tallerizar ¿nooo?
Aunque, a mí más me interesa la Física Cuántica, la Teoría de la Relatividad; también un poquito la Química,

-¿pero eso es un equivalente de la poesía, no?

-Quizás-respondí yo- presumiendo frialdad…

-¿Cómo que quizás, la energía no es igual a la masa por la imaginación? -dijo Baku con aire sapiente...

El España intervino entonces para apuntar:

-es un compañero interesante que acabo de descubrir en la biblioteca; le expliqué que la poesía es como un carro sin volante, o como una mujer azul dislocada ebriamente en el espacio y que tenemos un Taller que...

-Se ocupa del tiempo,-masculló Baku-, que se ocupa del tiempo y del espacio, que son las variables del poeta, en donde nadie quiere viajar...

-¿Qué dices?
-preguntó entonces Mako ya molesto,
-Nada-, respondió Baku y exigió más explicaciones sobre el clan...

-Bueno-dije yo, tratando de impresionarlo-, has llegado al planeta "matapiOjO", en este parque nos reunimos todos los viernes por la tarde para hacer un poco de poesía y trabajar textos de modo crítico y auto crítico; partimos de lo empírico y no pretendemos hacer una academia de escritura; más bien, es como si fuésemos una academia de natación, y en lugar de que un profesor nos explique en un pizarrón, qué es nadar o qué es el agua, simplemente escribimos...

- !Excels,excels!, me parece excelente-, dijo Baku sonriendo con ojos iluminados, ¡entonces todos a nadar¡

El primer poema en ser leído, fue el de Susy:

"Fue como seleccionar cajas de fósforos"

- !Me gusta , me gusta!-, tintineó Baku, pero por qué no lo titulas
"Fue como seleccionar cacas de moscos"
-¿que queéé?-, dijo Susi asustada.

No lo sé,-asestó Baku-, fue chiripa...

Luego Mako despegó un poema sobre Newton al revés o "Por la ley de la negación de la negación", y todos felicitamos su avance.

-¿Te acuerdas del primer texto que trajiste al Taller...? -dijo Walter-, fue la misma tarde cuando yo traje mis poemas a los gatos. Después del Taller comprendí que no existen gatos en abstracto; que más bien debía escribir sobre los gatos del callejón, que son los de mi agrado.

-Bueno-,dijo Pablinsky-, la lucha de clases no excluye a los gatos...

-Ni a la física de Newton-, acosó Mako
-Ni a los patos-, protestó Baku y agregó, pensemos por ejemplo en Rico Mac Pato: no me van a decir que él es igual al pato Lucas...Yo soy como Lucas, o mejor, él es mi pato fallido, aquel con quien de chico siempre soñé; un pato torpe y feliz como una cuca de papel...

-Y por qué entonces no escribimos sobre cucas de papel -dijo Pablinsky.

Y entonces, nos acostamos a borronear sobre las hierbas de El Ejido, las cucas de papel que alguna vez habíamos vestido en nuestra infancia.

Desaparecidos durante el gobierno de León Febres Cordero


Sí, porque simplemente éramos una bandada intrascendente; nadie por aquel tiempo pretendía el nobel de comarca; nadie "de nous", estaba embarcado en una carrera literaria para hacer convalecer nuestras afrentas de infancia; llenos de ex-abruptos, plenos de turrerías, nadie ansiaba exhibir su diploma de poeta en la sala. No pretendíamos ser calcomanías de Julio Pasas o ratones bibliófilos; ni eminencias grises ni sucres de a real; ninguna tribu barbuda ansiando degollar a papá...

Poetitas chamuscados; fifiriches sin local; insectos imaginantes; esperpentos lúdicos provistos de una paranoia feroz; lunas tiernas ignoradas por el fiero LEON; o "periplos de supercherías", como el ¨autocomandante Baku ", decía...Y, no, no había nada misterioso en levantar en una esquina " Poemas con el techo rojo"; hacer una oda a algún pajarito muerto; liar catarnicas de piola; envidiar ser solamente piOjO s...

Ya lo había dicho el filósofo Penthouser y lo confirmaba Baku:" el mundo es una jauría estupefacta”. Por eso, ¡a escribir! ! A escribir ! a componer "un surrealismo a la criolla", como habíamos leído a nuestro abuelito Nicanor...

Talleristas sin fortuna, arranchando palabras al tumulto en LamuynobleymuymuylealSanFranciscodeQuito; "animales de galaxia", un poquito asilvianados, sincronizados para croar en mitad del planeta. Hijos de empleados municipales, médicos de provincia o tiernos bebés de respetables damas; grises tontuelos robando en las librerías

codeando a los locos,
ladrando a los vagabundos,
bufando a los escritores de rostro chiklets

Poemas de Breton
graffitis del 68
canciones de Morrison
chiripas de Serrat:


matapiOjOs.



*Diego Velasco Andrade, extractos de su “novela subjetiva” o “personaje con textos”, dedicada a Marco Antonio Núñez Duque: ¿El poeta ha muerto?, K-Oz Editorial 2002.

dimanche 20 avril 2008

UNA GENERACIÓN ABDUCIDA

León el vaquero, caricatura de Tinta Ají


Marco Núñez Duque (Quito1967-1988)

El fusilamiento maquinado


Salto de tecla en tecla, formando palabras escribiendo el cuento, la cinta me advierte: “no aplastes muy duro las teclas” y yo dale, que suena la campanilla:"tin-tin-tin-tin"; el rodillo, pasa de línea se mueve la palanca de los colores y escribo rojo-ne­gro-rojo-negro; la cinta empieza a manchar el papel, me acerco para halarla y me atrapa…

Y grita: “tipos/preparen/apunten/ fuego” asdfg ñ lkjh y muero.

De "Entre Bakunin y Jackelin en Blue Jean", Colección matapiOjO, 1989



OTROS ENLACES SOBRE BAKUNIN

http://pretextostaller.blogspot.com/2008/04/otra-vez-tendr-que-acostarme-contigo.html

http://lakbzuhela.blogspot.com/
http://ultimatumkitu.blogspot.com/
http://radiolaluna.com/blogs/chaska/
http://vivito.blogspot.com/2008/04/marco-nez-duque.html
http://k-oz-editorial.blogspot.com/
http://labios-mayores.blogspot.com/

vendredi 18 avril 2008

UNA GENERACIÓN ABDUCIDA

"SIN NOVEDAD EN LA FRENTE"
SAGA EN LA MEMORIA DE MARCO NUNES DUQUE
DESAPARECIDO EN ABRIL 1988
"ALIAS BAKUNIN EN BLUE JEAN"


Del acto: Reencuentro matapiOjO

en memoria de Bakunin en Blue Jean, abril 1988, CAFELIBRO Quio

OTROS ENLACES

De la gira matapiOjO en Colombia, Bogotá 1989

mercredi 16 avril 2008

SERIE: UNA GENERACIÓN ABDUCIDA


4 “CORDURAS DE REMATE” DE
Marco Antonio Núñez Duque (Quito1967-1988)



Física: Otra vez tendré que acostarme contigo...


En los bailes, la distancia de las parejas es directamente proporcional a1 ritmo de la música

¿quién baila con más velocidad : una tortuga o una pareja de enamorados?

Sin demora contesta Alexandra: la tortuga. Respondo así: la distancia de los enamorados es directamente proporcional su velocidad, por lo tanto si la distancia tiende a cero, la velocidad también; de ello se deduce que la tortuga baila con más velocidad.

Entonces Física, tomas la forma de una chica de ojos color ultravioleta, cabello de vidrio fusible, tu pecho en forma de representación espacio - tiempo, pasas la lengua por tus labios infrarrojos, dices: lo que hablas es bellísimo; hacemos el amor con movimiento armónico simple, recostados en las páginas del texto; al terminar te acaricio, hablo suavemente de la teoría de la relatividad y tú, excitada, muerdes mis labios y respondes con cálculo los cables y en cortocircuito salgo con la longitud de onda de un cuantum.

Voy donde Alexandra y le digo: " sabes que desde que te ví me gustaste y quisiera... "; ella responde: " no puede ser, eres un politécnico y yo soy humana; mientras tú calculas la cantidad de movimiento del bus urbano, un chico normal me besa apasionadamente”; en vez de acariciarme dirías : " salió el problema 250 libros / segundo". Entonces, le lanzo mi indiferencia de rayos catódicos.

Te encuentro desnuda... recostada en el plano inclinado...; Física, otra vez tendré que acostarme contigo.



SIN NOVEDAD EN la FRENTE

a mauricio castell


Dibujo de Pablo Yépez Maldonado


Intercambio de granadas gaseosas y estructuras degrada­das, voces mutuas que hablan de premoniciones y raíces po­dridas, pozos que caerán sin la menor intención haciendo ondas y dividirán sus cabezas; el viento agitará las bisagras de franela...

uno de los que se dejaron convencer está delante: se ta­pa con su chompa la parte posterior y es atravesado por una perilla que abre su muslo virgen; siente el dolor del tama­ño de una esfera que tapa puertas y ventanas

cae en cuenta, que siente como sintió su pantalón aque­lla que vez que encontró agua en las antenas; baja su vista, observa pequeñas puntas en la cara anterior de la basta de­recha, informa de su dolor a gritos y, piensa en una lavandería machucando a los causantes; a través de zigs zags lo trasladan hasta un frasco que derrama cruces en una hoja de periódico.

lo acuestan en una lámpara hexaédrica de color azul y acercan una biblioteca para saber si su hueso no ha sido afectado -es una suerte que no se haya quedado alojada- dice la chica y pone sus labios en forma de hexágono sin vértices y roza los suyos, besa su mejilla y exclama: ya pasó…

él se solo recuerda corriendo de diestra a siniestra, ellos en posiciones estratégicas gritando que carondelet rodará por un tobogán rocoso hasta una enciclopedia -interrupción de dolor- de la cinta o de la máquina de escribir que envuelve el muslo, en el pasadizo hay alambre de cobre; él desea que la enciclopedia aplaste a los búfalos hiperbólicos y con ellos también a carondelet

tomó a la derecha o recto?
recto por favor
el mueble recorre despacio tres cuadras más
aquí

explicación a los jueces del hogar: la causa de esto es un desgarramiento muscular en la resistencia a la gravi­tación nula (sabe que está mintiendo, su cerebro empieza a recorrer circuitos de computadora); maldición por qué no estuvieron aquí germánico, diana y santiago, conmigo en la indo; acaso piensan que haciendo montañas alambrados y bosques en los table­ros de café van a lograr algo? pero no debo decir esto, ellos han leí­do el catálogo de las 2450 reglas, sin el cual se perderían, los que en el día 10 rompan los cristales del mausoleo de la plaza central; eso los justifica? pero aquí en la indo está soportar las granadas, correr el riesgo de las perillas de bajas veloci­dades, sufrir el vértigo del color de una galaxia sin plane­tas, abajear los chiclets ardientes; ahí está, este es el camino pero “cuidado a los que leen el catálogo no hay que irrespetar­los”; y yo aquí sufriendo las consecuencias de enfrentarme a los búfalos hiperbólicos, que lanzan granadas mientras ellos ponen pequeños muñecos de plástico en las montañas de una mesa recitando las 2450 palabras…

no soporto más
son son son : pirámides de siete puntas
piensa esto y llora...


hoy cuatro días, abre surcos hasta la parada
toma el
piano de la línea número 6 y grita

¡aquí
estoooooooooooooooooyyyyyyyy¡

sus palabras se imprimen en la naturaleza.




MAÑANA A LA CUEVA DE ZOONDERET


Jofre Torbay "que no descansa en paz", alias "el cuso LLofre" para Marco
CAPITULO I

En el reino de los animales pequeños existían conejos, ra­tas, cusos, gallinazos, escorpiones, moscas y ranas. Las ra­tas y conejos cada cuatro años se turnaban la facultad de dirigir el destino del reino desde la cueva de zo-onderet, que tenía brotes de agua cristalizada llamado estalactitas y es­talagmitas. En grandes jaulas tenía en cautiverio a todas las moscas del reino; las ranas para poder alimentarse tenían que encontrar zanahorias y fabricar queso a cambio de unas cuantas moscas.

En los alrededores de la cueva estaban los escorpio­nes, cargados de veneno; su misión: defender la cueva en los ataques de algunas ranas inconformes. La columna de escorpiones la dirigía el curso Llofre; el principal de los rato­nes era Leopoldo y el jefe de los conejos: play boy.

En la meseta los gallinazos auxiliares de los escorpio­nes -tenían la dirección del conejo Blas. En los lagos apa­recían imágenes y sonidos que informaban a las ranas de los suce-zoos del reino

CAPITULO II

El cuso Llofre surgió en las lagunas y expresó lo que sigue: "hoy capturamos a un grupo de ranas que con un za­pato pretendían asesinar a su excelencia ratón Leopoldo, defenderemos el sistema ratonil a pesar de la incitación de algunos conejos, y para esta sagrada misión bajaremos la cantidad de moscas por zanahorias recogidas y queso
elaborado".

Un grupo de ranas avanzó hasta las afuera de las cue­vas de zo-onderet y murieron por el veneno que lanzaron los escorpiones. Para apaciguar los ánimos el conejo play boy apareció en las lagunas y declaró: "la oposición conejil al régimen del ratón Leopoldo", esto claro está, no lo creyeron las ranas que conocían del proyecto.




El ministro de Robles buscando víctimas "en la cueva de Zoonderet"

CAPITULO III

Se reunieron el cuso Llofre y el conejo Blas en el valle para comer tierra y zanahoria, respectivamente, y beber néctar de flor, importado de aveja llacta; bajo el efecto del néctar el conejo Blas se puso de pie y dijo: "...porque eres un cuso que sólo haces huecos en el reino; los conejos tenemos más jerarquía que ustedes, yo debería dirigir a los escorpio­nes". Hubo un intercambio de veneno y plumas entre galli­nazos y escorpiones guardaespaldas; luego, el conejo Blas se dirigió con sus guardaespaldas a la meseta.

En las imágenes de las lagunas aparecieron el cuso Llo­fre y el ratón Leopoldo y manifestaron que el conejo Blas había cesado en sus funciones al mando de los gallinazos; las imágenes sucesivas mostraron al conejo sublevado, e in­formaron que junto a los gallinazos se había tomado la me­seta.

CAPITULO IV

Minutos después en la meseta el conejo Blas gritó: “llamo a las ranas a unirse contra el tiranosaurio que nos go­bierna, por que ha sido un régimen que las ha perjudicado incluso con los huecos dejados por el cuso Llofre, que han provocado accidentes; según las condiciones, mañana, marcharemos a la cueva de zo-onderet!"; los gallinazos gritaron: ¡ahora, ahora¡

Todo esto apareció en las lagunas, muchas ranas sim­patizaron con el conejo Blas, pero otras decían: las ratas y conejos nos dominan desde la cueva de zo-onderet, y sus pe­leas solo se producen cuando beben el néctar floral de la abeja-llacta.

CAPITULO V

El ratón Leopoldo envió a gran cantidad de escorpiones, al mando del cuso Llofre; en diez minutos llegaron a la meseta; el cuso amonestó en voz alta: "Blas, conejo Blas se te juzgará con el tribunal de honor; recuerda que den­tro de cuatro años nuevamente estarán los conejos en la cueva de zo-onderet"; no hubo respuesta…

Los escorpiones iniciaron el ataque; hubo un inter­cambio de veneno y plumas y mas tarde hubo picotazos e inoculaciones; una hora después vencieron los escorpiones.

El conejo Blas fue capturado y puesto a órdenes del ratón Leopoldo, quien, pidió explicaciones del incidente; el conejo dijo que la arenga de marchar a la cueva de zoon­deret era: “sólo por reclamar”.

Las ranas, que conocían el proyecto, tuvieron entonces la oportunidad de difundirlo entre sus compañeras, y mu­chas de ellas sabían lo que decía: “tomaremos zapatos y ro­baremos de los depósitos el veneno de los escorpiones; ex­terminaremos a ratas, conejos, cusos y gallinazos; liberare­mos a las moscas; ya no habrá búsqueda de zanahorias y fa­bricación de queso; solamente tendremos que dedicarnos, a buscar las moscas, que volarán solo entonces libremente, a todo lo ancho del reino”.



LA ESCUADRA VOLANDO






Dibujo de Marco alias Bakunin


En el reino de los útiles escolares había miles de lápices que se dedicaban a escribir líneas en cuadernos con hojas en blanco, tarea controlada por un esferográfico que exi­gía:
“¡rayen más rápido, más rápido, se están demorando mu­cho¡”.

Para poder hacerlo se introducían a un sacapuntas -cuyo dueño era el esferográfico-, y continuaba la tarea de escribir. Un día el esferográfico dijo: "vagos voy a impedir que entren al sacapuntas con frecuencia, ahora será una vez al mes"…

Los lápices, enfurecidos, dejaron de escribir y gritaron a corro: “si no entramos al sacapuntas, nuestra punta se atro­fia y quedamos convertidos en un trozo de madera y grafi­to; dentro de poco tiempo dirás, que sea cada trimestre, ca­da año o cada década”...

El esferográfico dijo en voz alta: “silencio, nadie me tu­tea, si no siguen escribiendo voy a soltar los borradores y lanzar la escuadra”.

No obedecieron, estaban dispuestos a defender firmemente el acceso al sacapuntas; el esferográ­fico lanzó la escuadra, pasó quebrando por la mitad a mu­chos de ellos; luego hizo que se desplacen los borradores, que borraron del mapa a muchos lápices que encontraron en su trayectoria. Pero estaban convencidos de su acceso; se apoderaron del taipe con el que enrollaron a los resquebrajados; toma­ron la caja de fósforos; vino volando la escuadra, la incen­diaron en el aire; marcaron unas “X” en los borradores; al llegar donde el esferográfico lanzaron miles de fósforos prendidos, su plástico fue reduciéndose hasta convertirse en una bola de fuego...

Todo pasó a posesión de los lápices: el sacapuntas, el taipe, los cuadernos, el cenicero, el escritorio, la alfombra, el profesor; el aula.




*Todos los textos tomados de “Entre Bakunin y Jackeline en blue jean”, Marco Antonio Núñez Duque, libro póstumo, Colección matapiOjO, Quito 1989.



Contratapa de "Entre Bakunin y Jackeline en blue jean",1989

dimanche 13 avril 2008

SERIE: UNA GENERACIÓN ABDUCIDA




AQUÍ SEGUIMOS MARCO
Y ALGUNOS TODAVÍA
"SIN NOVEDAD EN LA FRENTE"

MARCO ANTONIO NÚNEZ DUQUE

(Quito 1967-1988)


El blog de k-Oz Editorial
se enlaza a otros nueve blogs del Ecuador
continental y ultramarino
para recordar al querido "autocomandante Bakunin"
desparecido durante el gobierno
de León el carnicero






La obra de Marco, parodia
a "Entre Marx y una mujer desnuda"
de J.E. Adoum
OjO
nuevos enlaces en
¿El poeta ha muerto?

jeudi 10 avril 2008

10/80 VENENO PARA POETAS (8)

(10 poetas ecuatorianos de los 80)


PABLO YÉPEZ MALDONADO, Ibarra 1958

Poeta y novelista. De profesión sociólogo. En los ochenta integró el taller de creación literaria Matapiojo. En los 90 formó parte de la Red Cultural Imaginar de Quito. Ha publicado en las más importantes revistas del país, poesía, ensayo y crítica literaria. Actualmente forma parte del colectivo literario K-Oz de Quito.

Bibliografía

Poesía

Con las manos en los bolsillos, Editorial Matapiojo, 1990
Deseábulos -coautor- Editado por la Red Cultural Imaginar,
Quito, 1993
Reconstrucción metálica -Primer Premio Trienal de Poesía,
Cuenca, 1993- Búho Editores, Quito, 1995
Toca piano duende de la magia, Búho Editores, 1997


Novela

La alcoba de los patojos, Segundo Premio,

II Bienal de Novela Ecuatoriana, Quito, 1993-, K-Oz Editorial, Quito, 2001


De Reconstrucción metálica,1995:

MUERTE EN EL PAPEL DE LOS DESEOS


Muerte blanca de papel
muerte tornasol y azucarada
muerte encaramada en los andamios
y recubierta por un cielo gris pastel
bajo la manga de los fotógrafos
en el balance de los economistas
sobre el conventillo de los desocupados
y a la esquina de la misma historia
muerte de paletó y corbata negra
muerte alucinante como la sangre de los guillotinados
muerte de cal y maleficio
de primera plana y sonrisa congelada
muerte del reloj atrapado en el concreto
y -la posibilidad de soñar-
muerta también
muerte de los sonidos en los subterráneos
en los trípodes de los muralistas de fachadas
muerte en la garganta que no replica
ni define al mar porque no conoce su sentido
muerte en martes por qué no
o en julio
-bonito mes-
para un entierro
muerte en silencio y apoplejía
de cadáveres con ritmo en los videos
que los vuelve tangibles
en las portadas.

La muerte
en su democracia divina y engominada
posa su pie sobre la historia
a pesar de
la sal de los espantos
el vino de las cofradías
el sudor de las vírgenes
el placer de los epicúreos
el juego alado de los niños
y la sangre fría de los cirujanos.

Los días no terminan de acostumbrarse
a mi garganta
ni a tu sexo
ni a tus senos
en este hueco para la ternura y su presagio
para el contagio y su estampida
sus falsas expectativas
yo sé
con certeza que la muerte
anda con zancos en esta cama
y en la de cualquier mortal
que pinte el placer
como un poseso.

http://labios-mayores.blogspot.com/2007/09/el-retorno-de-k-oz.html

vendredi 4 avril 2008

10/80 VENENO PARA POETAS (7)

(10 poetas ecuatorianos de los 80)

DIEGO VELASCO ANDRADE, Quito, 1958

En los 80 integró el Taller de Literatura dirigido por Miguel Donoso Pareja. Miembro fundador del Taller Matapiojo. Su obra aparece en varias antologías ecuatorianas, de España y Latinoamérica. Coordina los Talleres Literarios de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Es arquitecto especializado en urbanismo y ordenamiento territorial y Ph. D. por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Realiza varias selecciones temáticas de la poesía ecuatoriana anterior y reciente, bajo el seudónimo Fernando Andrade.

Bibliografía

Poesía

Poemas antes de la Guerra, Panamá 1980
La poesía no es un libro de poemas, 1988
Derrocamiento del lector, 1989
Safari a Ombligo Equinoccial, 1991
Gato en el sol 1995
Hundimiento de Mu y relación de otros hechos misteriosos ocurridos en el Reino de los Colibríes, 1997
Alquimias, 2004 y Cordeles 2005 (Compilaciones temáticas de autor)


Narrativa

En el Jardín de Fre
ud, 1995
¿El poeta ha muerto? 2002 (“personaje con textos”)
Tierna Ficción 2006


http://buhoandino.blogspot.com/


De Gato en el sol y otros poemas, Premio Ismael Pérez, 1988


EL POETA DEBE MORIR

El poeta ama su poesía
porque ella es manzana personal
que no podemos alcanzar con las manos
pues ella sale de sus altos hornos intacta
como mariposa desnuda o sirena con gotas de rocío
mas su poesía es una ciencia helada y mortal como los átomos
un hermoso naipe de palabras huecas
una flor húmeda encarcelada en sus pulmones
como una alita mezquina.

El poeta llega y se sitúa por encima de nuestras narices
a fotografiar nuestra rutina, nuestros métodos poco líricos
nuestras continuas infecciones callejeras
y si no cabemos en el carruaje de sus transgresiones
en donde solo pueden encaramarse unos cuantos
flota sobre el suelo, con sus aires de medusa
repeliendo el olor que brota de nuestros sobacos...

¿Quién es el poeta?

un payaso devorado por el romanticismo
por su soledad de bailarina geisha
danzando intocable como la libélula
que teme achicharrarse en una lámpara
el duende azul que emergió de una placenta tenue
para deslumbrar con sus maromas a la corte
el sobreviviente de una familia de alta estética
que danza como salamandra en los jardines
recogiendo las monedas lanzadas por el príncipe
y su fina sensibilidad se remece
cuando roza nuestras torpes plumas de avestruz
nuestras ordinarias hilachas de carroña
porque él es el visionario de la especie
el fiel cabrón de las musas de palacio.

Mas, ¿de qué nos sirven sus poemas
sino vienen a navegar como flores en contracorriente
si no son capaces de alimentar con su savia a los náufragos
si constituyen galerías perfectas
en donde no ingresamos los piojos los sapos y las moscas?

El poeta debe morir
de sus cenizas revoloteará la poesía
como el ave fénix de una belleza “ nueva y convulsiva ".

El poeta debe morir
y la poesía vendrá a engrosar
la tierra de nuestras uñas
vendrá a revolverse en la ollas de los cangrejos
calcinados por la barbarie.

El poeta debe morir
y la poesía salpicará roja de aquellos perros
que murieron apaleados por sus amos
y se alzará roja del excremento de los mendigos
y escapará como un globo
por entre los barrotes de las cárceles.

El poeta debe morir
y la poesía germinará en el cuchillo
con el que la gula pedaceo a los cerdos
y devorará como un ácido el pecho de los tristes.

El poeta debe morir
y la poesía escupirá cariños
desde las grietas de los torturados
y coloreará el agua de las tuberías
con manchas de un veneno purificante.

El poeta debe morir
y la poesía empezará a ser escrita por lo sapos...

Este es el principio de su poder verduzco
descolgando su música ante las orejas
de una ciudad alucinada :

croa
croa croa
croa croa croa
croa croa croa croa .





http://www.letrasyartes.com/casadelpoeta/diegovelascoa.html

INTERRUMPIMOS NUESTRA PROGRAMACIÓN
HABITUAL PARA DAR A LUZ EL SIGUIENTE COMERCIAL
EN "EL GRAN GUAYAS"

http://lakbzuhela.blogspot.com/


Presentación de nuevos libros

del Grupo de Creación Literaria La.Kbzuhela

Este viernes, en Guayaquil, 4 de abril a las 19:00

en la Casa de la Cultura,

Núcleo del Guayas.


Drugos de la Naranja Editorial

y el Grupo de Creación Literaria La.Kbzuhela

invitan al lanzamiento de los libros:


CERTEZAS HÍBRIDAS por Johanna López Santos

PRAVDA por Andrea Samaniego

ZARATANA por Freddy Ayala Plazarte


De la Colección poética: “Generación Fractal”


CUENTOS INVOLUNTARIOS por Paúl Miño Armijos

KALEIDOSCOPIO: Iris y Retina por Juan Pablo Mogrovejo


De la Colección narrativa: “Entre Lunas y Naipes”





"SALUD VIENTOS

ABAJO EL COMEJEN"...

(Alfonso Chàvez Jara)

mardi 1 avril 2008

10/80 VENENO PARA POETAS (6)



ROY SIGÜENZA

Portovelo, 1958

Poeta y periodista. Estudió literatura en la Universidad Católica de Quito. Su obra ha sido publicada en revistas como Letras del Ecuador de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Ciudad Maldita, y Eskeletra. Reportajes y notas de viaje se han recogido en la revista Dinners. Su poesía está atravesada por el tema erótico y amoroso.

Bibliografía

Cabeza quemada, Machala, 1985
Tabla de mareas, Cuenca, 1998
Ocúpate de la noche, Cuenca, 2001
La Hierba del cielo, Quito. 2002



De: Tabla de Mareas, 1998



Summa



La poesía come carne prohibida
Todo el mar se parece

Sí el mar sacudido como una tela
Si comenzara a hablar un día de estos
Es suave su risa por ahora
Su grafía se construye en la arena
Se borra

Aúlla de pájaros cierta temporada
-el sol se le quema como si fuera una pestaña
/de fuel oil-;
o muere en las alas desechas de un pelícano caído

Viniendo de él, Odisea aún no llega a Itaca
Penélope confunde el deseo en la urdimbre
/del tejido

La ciudad es un avispero de ruidos y un crimen
/en la crónica roja de los periódicos de la mañana

Mejor la confusión de los puertos.


LEE, CONOCE Y DIVULGA

10/80 VENENO PARA POETAS

10 Poetas ecuatorianos de los 80

otro proyecto de K-Oz Editorial

desde las Tierrras del Centro